Salomón y Azrael (Basado en un relato sufí clásico escrito por Rumi, actualizado por Eitán el mago) En Abu Dabi, donde el sol todavía salía todos los días sin pedir permiso ni pagar impuestos, derramando sobre el mármol y el cristal de la ciudad una luz tan intensa y dorada que parece un metal fundido, se alzaba el palacio del profeta Salomón. No era un palacio de piedra antigua, sino una maravilla de nuestro tiempo: una silueta esculpida en vidrio inteligente y acero negro, que se alzaba junto a las aguas turquesa del Golfo como un iceberg geométrico en un desierto de lujo. A sus pies, yates blancos inmóviles brillaban como dientes de leche, y el aire, siempre perfumado por la madera de áloe y la arena caliente, vibraba con el zumbido discreto de los supercoches eléctricos. Aquí, en el epicentro de una modernidad tan calculada y deslumbrante que hacía olvidar la existencia del tiempo, se presentó, en las primeras horas en que el frescor artificial reinaba en los a...
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