Sensibilidad digital
Érase una vez un príncipe que quería tener pareja, pero no una pareja cualquiera: buscaba a alguien que sintiera la tecnología en el alma.
Una noche de tormenta brutal —con truenos, lluvia torrencial y cortes intermitentes de wifi— alguien llamó a la puerta. Era una princesa empapada, con el pelo pegado a la cara.
—Mi batería está al 3 %. ¿Me dejas pasar la noche aquí?
Cuando ella salió de la ducha, él la acompañó a la habitación de invitados. El dormitorio tenía una cama king size con un colchón viscoelástico de gel de medio metro de grosor. Lo que ella no sabía era que el astuto príncipe había ido antes al salón y cogido un viejo móvil, un iPhone X con la pantalla rota, y lo había escondido bajo el grueso colchón.
A la mañana siguiente, la princesa apareció en el desayuno con ojeras hasta el suelo, el pelo revuelto y cara de haber pasado la noche en vela.
—¿Qué tal has dormido?— preguntó el príncipe con falsa inocencia.
—Fatal— respondió ella— la cama era comodísima, las sábanas suaves, todo perfecto... pero había un aparato tecnológico debajo del colchón. Estaba herido, sentía sus grietas a través del gel. Me he pasado horas dando vueltas, me duele el cuerpo y he estado a punto de llorar. Creo que era... ¿un iPhone con la pantalla rota?
El príncipe la miró asombrado.
—¡Es ella!— exclamó.
Al cabo del tiempo compartieron el mismo loft y vivieron felices, con una conexión 5G impecable.
Fin.
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Bella historia de amor, porque si, todos estos lujos digitales que gozamos tienen alma, sentimientos y vida propia. Gran Princesa, que conoce el sufrimiento de un telefono roto, la mejor pareja posible para un alma sensible.
ResponderEliminar¡Qué lindo leer esto! 😄 Estoy convencido de que los móviles rotos también sueñan con encontrar a su princesa digital. ¡Muchas gracias por comentar! Un abrazo.
EliminarDivertida reconversión del referente huertano al tecnológico, y con sentimientos por el objeto aplastado por el colchón. Un saludo y gracias.
ResponderEliminar¡Gracias por pasarte y por comentar! Me alegra mucho que te haya divertido esa evolución desde lo “huertano”, del guisante, hasta lo tecnológico. Un saludo.
EliminarGenial, Eitán. Ingeniosa y muy divertida esta princesa del guisante en versión tecnológica. Muy buen ejemplo de intertextualidad.
ResponderEliminar¡Muchas gracias, Marta!
EliminarMe encantó esta versión tecno de la princesa y el guisante. Un abrazo
Eliminar¡Muchísimas gracias! Aunque "tecno" me suene a música electrónica, jajaja (es broma 😄). ¡Un abrazo!
EliminarCaray, sí que sentía la tecnología en el alma. Muy buena revisión de la princesa del guisante.
ResponderEliminarUn saludo.
¡Gracias, Rosa! Sí, solo una verdadera "tecno-princesa" notaría un iPhone herido. ¡Saludos!
EliminarMuy original, te felicito. Estupenda intertextualidad. Saludos.
ResponderEliminar¡Muchísimas gracias!
EliminarMuy buena idea para el relato. Luego quieren que llevamos los móviles rotos al punto de reciclaje. Mira el partido que le han sacado al iPhone. Le ha salvadó la vida.
ResponderEliminarAbrazooo
¡Quita, quita! Este Príncipe va a ser el próximo ministro de Ecología y Reciclaje. Abrazo fuerte.
EliminarEse móvil a modo de guisante les unió en un idílico mundo.
ResponderEliminarInteresante situación.
Un abrazo Eitan.
Puri
¡Gracias, Puri! Un abrazo grande, Eitan.
EliminarHola Eitan, lo que ha unido la tecnología esperemos que no lo separe ella misma. Qué acabe cada uno perdido en sus pantallas. Buen relato. Un abrazo
ResponderEliminarHola. Amén a eso, esperemos que nunca les falle el 5G. Un abrazo y gracias por comentar.
EliminarEsta reescritura digital del clásico, premiando la empatía hacia un objeto tecnológico, es una brillante sátira de nuestra sensibilidad contemporánea. Ironiza sobre cómo proyectamos sentimientos en nuestros dispositivos, mientras el verdadero "guisante" moral quizá sea nuestra desconexión humana. La intertextualidad aquí no es solo técnica, sino el comentario central: nuestra nueva mitología se escribe con pantallas rotas y ansiedad por la batería.
ResponderEliminarAbrazos virtuales desde Venezuela
Gracias por este análisis tan profundo. Me hace ilusión que hayas captado justo el núcleo satírico del "guisante moral" tecnológico y la desconexión humana. Un abrazo enorme
EliminarJajaja, muy bueno y muy actual, Eitán. Me ha gustado mucho. Un saludo.
ResponderEliminarMuchísimas gracias por tus palabras, Lola. Un abrazo.
EliminarIngenioso relato donde el guisante en un móvil roto. Esperemos que luego esta pareja no se vaya distanciando porque cada uno esté enfrascado en su propio mundo digital pegados a sus pantallas.
ResponderEliminarMuchas gracias por tu comentario; has captado muy bien la ironía de cómo las pantallas pueden unir, pero no pueden ser el alma de una relación.
EliminarEl “guisante” es un iPhone X roto y olvidado bajo un colchón viscoelástico de alta gama; la princesa verdadera es la que lo siente en el alma (literalmente) porque la tecnología le duele cuando está herida. Tierno, geek, irónico y con un final feliz ultra-moderno: conexión 5G impecable en un loft.
ResponderEliminarSaludos
Muchas gracias por tu comentario; Me alegra que te haya llegado ese punto tierno y geek del relato. Saludos.
EliminarHola Eitan! Sin duda es la mujer de su vida! Que no la deje escapar! Ja ja! Un abrazote!
ResponderEliminar¡Son tal para cual! Muchas gracias por comentar, Marifelita. ¡Un abrazote de vuelta!
EliminarHola Eitan. La clásica historia del principe y la princesa llevada a nuestros tiempos, en una sátira impecable que pone de manifiesto como hemos banalizado los sentimientos en favor de una adicción insana a lo peor de la tecnología. Me ha hecho especialmente gracia el motivo que da la princesa para acceder a la casa del príncipe, no es la lluvia, el mal tiempo o que esté empapada hasta los huesos, ¡es que le queda un 3% de batería! Muy ingenioso. Un abrazo.
ResponderEliminarMuchísimas gracias, Jorge. Ya se sabe que un móvil al 3% de batería es el pináculo de la tragedia contemporánea. Un abrazo grande.
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